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» Carolina Aguirre: “Internet es pura meritocracia”

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Dueña de un ojo clínico a la hora de clasificar mujeres, Carolina Aguirre acaba de publicar su primer libro: “Bestiaria, costumbres, manías y rarezas de mujeres fabulosas y reales” -que se presentó este jueves en el Grand Splendid-, un cuidado recorte de lo mejor de un blog que se convirtió en uno de los más visitados de la web de los últimos años.

Carolina Aguirre: “Internet es pura meritocracia”

La inteligente escritura de Aguirre fluye con una acidez que roza la maldad, un humor que hace llorar de risa y, aunque bien puede confundirse con un libro "para mujeres", desde el prólogo, Hernán Casciari advierte lo contrario: "Este libro carga con la posibilidad de que sea confundido con otro trabajo femenino. ¡Dios no lo permita! ¡Este libro es para nosotros, no es para ellas! Lo ha escrito una mujer con problemas de personalidad, con desorden hormonal, con las rodillas llenas de cascaritas. A este libro lo ha escrito, señores, una varonera".

Bestiaria arranca carcajadas, advierte a hombres y deja pensando a más de una mujer. En un entrevista con Criticadigital, Carolina habla de todo: el libro, las mujeres, los bloggers y pide que "no pregunten más", porque está cansada de responder que no es Lucía, de "Ciega a citas", (y si lo es, no piensa decirlo).

¿Hace cuánto y cómo nació el blog Bestiaria?
Cumplió tres años en junio y lo empecé por tres razones: necesitaba escribir mucho y con método, me apasionaba clasificar mujeres de acuerdo a sus rarezas, y porque los medios de comunicación no me hablaban a mí. Cuando yo abría una revista y leía "eliminá toxinas haciendo la vertical" o me mostraban fotos de un par de botas color rosa chile con taco aguja que costaban setecientos pesos, sentía que le hablaban a una mujer perfecta con olor a plástico que no tenía nada que ver conmigo. Y yo quería hablarle a las mujeres que ni siquiera podían caminar con tacos altos. A las que se tropezaban, a las que eran chuecas, a las que tenían tobillos anchos y sólo podían usar botas cortas. Y al clasificarlas, de alguna manera intentaba salvarlas. Las enumeraba para que existieran.

¿Cómo es tu metodología de trabajo a la hora de escribir para un blog?
Yo escribo muchas cosas juntas al mismo tiempo, entre ellas, blogs. Escribo entre cuatro y seis horas diarias todos los días, de lunes a lunes, durante la tarde, en diferentes bares. Voy juntando ideas que me envío por mail a mí misma y cuando tengo que buscar un tema, me fijo qué tengo en stock. Cuando empecé Bestiaria escribía dos artículos por semana y me llevaban muchísimo tiempo. Ahora, después de tanto escribir - porque el blog es un entrenamiento atlético de escritura, cada vez lo hacés más rápido y mejor, aunque no te des cuenta- puedo escribir dos o tres por día. Lo único que se mantiene igual es que soy muy rigurosa y muy ordenada para trabajar. Antes de sentarme ya sé exactamente qué voy a hacer, cuánto tiempo me va a tomar, incluso si hablamos de meses.

¿Te parece que los blogs están subestimados en general?
Hace unos días, Hernán Casciari dijo que los blogs habían acabado con el mito del escritor sufrido. Y yo pienso lo mismo. Ya nadie puede echarle la culpa a las editoriales que no leen manuscritos, al acomodo o a la burocracia. Internet es pura meritocracia. Si sos bueno te van a venir a buscar. Las editoriales, los canales de TV, los diarios están leyendo blogs. Creo que nadie se imagina cuánto. Yo misma no me imaginaba cuánto hasta que entré a un canal de TV y me di cuenta que me leían, para bien o para mal, desde el gerente de contenidos hasta la última recepcionista. Y eso es un atajo. Sin querer, desde tu casa, en cómodo pijama, sin tener contactos, llegás a la computadora de un editor.

¿Se te puede definir como una escritora de blogs?
Yo voy a ser guionista toda la vida. Nada puede cambiar eso. Aún si nunca más vuelvo a escribir un guión. No creo que la gente se defina por su trabajo sino por su forma de entender el mundo, su gesto, su lenguaje. Y yo veo el mundo en imágenes, en escenas. Cuando escribo el primer párrafo de cualquier cosa, incluso de una nota para una revista de gastronomía, para mí es la primera secuencia de una película. Tengo que presentar el tema, enganchar para que espectador no cambie de canal ni se distraiga y generar una expectativa. No lo pienso, no lo decido. Es lo único que sé hacer en la vida. No puedo evitarlo. El cine es mi lengua. Igualmente, en estos días mucha gente me pregunta si soy o quiero ser escritora. Y la respuesta es no. A mí "ser escritora" no me interesa. Me interesa escribir.

¿Siempre estuviste atenta al resto de las mujeres?
En general, me vuelvo de todos lados con una teoría o un personaje. Si conozco a una mujer, me preocupa averiguar su estado civil mirándole la cartera o el estado general del cabello. Me gusta ver qué ropa elige, pensar en dónde la compra, qué cosas privilegia, cómo será en la cama con su pareja, qué ítems pone en el chango cuando va al supermercado. No hay nada que me guste más que sacar el personaje de una persona. Volverla un dibujo, extraer el perfume, hacer una síntesis de sí misma.

Sorprende tu imaginación para catalogar. ¿De dónde surgen esas ideas?
Es lo mismo. Para ser guionista vos tenés que poner en palabras y ejemplos concretos los deseos, las necesidades, los sentimientos de tus personajes. En un guión no se escribe "José está triste". Se pone "José mira por la ventana y llora". Cuando entra una mujer a un bar, yo la hago guión. Pienso: 'Acaba de entrar una mujer de 50 años, que probablemente se llame Marta o Susana, con brushing en el pelo, tintura cara, botas de leopardo, anillos de oro y un perro pequeño'. Y en seguida pienso que se quiere parecer a Susana Giménez. Que seguro mira mucha televisión, tiene una sola hija y ahorra todo el año para ir a Miami a reventar la tarjeta de crédito en la liquidación.

Recibís comentarios agresivos sobre cosas que escribís, ¿te parece que la gente te entiende?
Bueno, yo hice una elección y me tengo que hacer cargo. Yo no escribo para todo el mundo. No me interesan las mujeres normales, buenas, equilibradas. Me interesa la gente con problemas reales, con taras emocionales, con lágrimas en los ojos. Y no porque sea una trastornadita. Yo quiero ser feliz como los demás. Pero no tengo nada para decirle a las mujeres que leen notas como "Volvelo loco en la cama con 10 juegos hot" o "Cómo chusmear en la oficina sin que te agarren". Hablamos distintos idiomas y es normal que se desesperen cuando no entienden. Tampoco entiendo por qué se enojan, si tienen un mundo hipócrita, haragán y políticamente correcto que les habla. ¡Bien pueden irse a mirar el caño de Tinelli o a bailar a un boliche! Por otro lado, no sé cuántos blogs hay en la Argentina, pero debe haber más de un millón, y todos creen que tienen algo valioso para decir o que se merecen ganar dinero con su página. Pero en muchos casos no va a pasar. Esa gente no se enoja por lo que yo digo, sino porque nadie le presta atención a lo que dicen ellos.

¿Qué tipo de mujer es la que más te irrita?
Me molestan las mujeres comunes, seriadas, genéricas. Acá intervienen las comentadoras genéricas y gritan que todos somos especiales, justamente porque saben lo grises y comunes que son y tienen miedo - ironiza-.
Yo siempre hago un ejercicio: le pregunto al marido por qué se enamoró de su esposa. Si me dice que es 'linda, dulce, buena compañera', me voy corriendo. Esa gente no me interesa. Son como enchufes de dos patas que si hacés un poco de fuerza los metés en cualquier zapatilla.

¿Coincidís en que Bestiaria es un libro para hombres?
Hernán dice que sí y yo le creo. Él siempre sabe mejor que yo como son las cosas. Mis lectores son 30% hombres y 70% mujeres. Esos son muchos hombres. Que yo clasifique mujeres es circunstancial. Las mujeres no son más que una excusa para escribir. Podría haber hecho lo mismo con sillas o con formas de doblar la servilleta. Los hombres que entienden lo que escribo como una clasificación del mundo, me leen. Los que no lo entienden así, se van a mirar el partido de fútbol y listo.

Última pregunta: ¿Sos Lucía de "Ciega a citas"?
Todos los días me preguntan lo mismo. No sólo a mí, claro. ¡A varios! No entiendo por qué me preguntan a mí si soy Lucía en vez de preguntarle a ella si soy yo.

Enlaces:
» Bestiaria
» La peleadora


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Fuente: criticadigital.com | Fecha: 2008-07-25 | Visitas: 845

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